Totum revolutum

Todo gira

Cada algunos años, se producen vuelcos en la forma en la que hacemos nuestro trabajo: la acumulación de pruebas hace que nuestra actitud y recomendaciones sean las opuestas a las que hemos estado promoviendo durante años.

Parece que ahora le ha tocado el turno a la alimentación complementaria de los lactantes. La variabilidad de recomendaciones que hay sobre la introducción de la alimentación complementaria es pasmosa. Prácticamente hay una por pediatra y eso genera confusión entre los profesionales y, sobre todo, entre los padres. Sin embargo, hay un espíritu dominante en todas ellas, que es el de retrasar todo lo posible la introducción de los alimentos más alergénicos con la finalidad de reducir el riesgo de que el niño padezca intolerancias y alergias alimentarias.

Hace casi 1 año, la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomendaba mantener la lactancia materna exclusiva durante los 6 meses. Hasta ahí, todo correcto. La novedad venía cuando dejaba de recomendar unas edades en las cuales ir introduciendo cada uno de los alimentos complementarios. Reconocía que no hay datos convincentes acerca de que introducir los alimentos potencialmente alergénicos después de los 6 meses tenga ningún efecto protector. En el caso de la enfermedad celiaca, parece que no es tan importante el inicio de la exposición al gluten como que ese inicio tenga lugar mientras se mantiene la lactancia materna.

En la misma línea se dirigen las recientes recomendaciones de la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología, que van un paso más allá al señalar que retrasar la introducción de los alimentos sólidos, especialmente los más alergénicos, podría incrementar el riesgo de padecer alergias alimentarias y eccema. ¡Toma ya! Y aportan 7 referencias de estudios que apoyan este “totum revolutum” en la alimentación del lactante.

Según señalan en estas recomendaciones, desde que en el año 2000 a la AAP se le ocurrió recomendar retrasar la introducción de los alimentos altamente alergénicos, no ha hecho más que subir la incidencia y prevalencia de alergias alimentarias. El documento aporta unas recomendaciones muy interesantes para la introducción de la alimentación complementaria, que deberíamos tener en cuenta todos los que atendemos a niños, tanto en la consulta como en nuestras casas.

Para rematar la jugada, también este mes se ha publicado un estudio que apunta en el mismo sentido y que se atreve a aventurar que es la duración de la lactancia materna, y no su exclusividad, la que actúa como protectora del desarrollo de asma no atópico.

Por cierto, ¿no os recuerda esto a la “epidemia” de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante” que hubo al recomendarles dormir en decúbito prono? ¡Qué cuidado hay que tener con las recomendaciones que hacemos los médicos!

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Acerca de César Alameda

Padre (x2) y marido (x1). Médico de Familia. Aprendiz de todo. Maestro de nada.
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